LA
TRANSFIGURACIÓN DE CRISTO JESÚS Y SU SUFRIMIENTO DURANTE SU PASIÓN SON UNO.
En el horror de
la Pasión y la brutal crucifixión, el resplandor de la Gloria de Dios quedó
oculto en lo más profundo de Su indecible dolor.
Su Gloria nunca
dejó de estar presente.
Cuando somos
bendecidos con consolaciones de Dios que hacen que nuestra alma se eleve en
santa alegría, nuestros tiempos de sufrimiento permanecen ocultos.
Nunca dejan de
estar presentes.
Cuando estamos
tomados por la tristeza, cuando estamos envueltos en una oscuridad que parece
indicar la ausencia de Dios, cuando estamos sumidos en las profundidades de las
desolaciones espirituales, la gloria de las consolaciones de Dios se encuentra
oculta en nuestro dolor.
Sus consolaciones
nunca dejan de estar presentes.
"¿No ve
Él nuestra angustia y la carga que nos pesa? ¿Por qué no viene a consolarnos?
...Él sabe que es el único medio de prepararnos para conocerlo como Él se
conoce a Sí mismo, ¡y para que nosotros mismos nos volvamos divinos!" (Santa Teresa del Niño Jesús y del Santo
Rostro)
Mientras nos
sentamos con Pedro, Santiago y Juan en el Tabor, silenciados y en silencio bajo
las sombras proyectadas desde la nube resplandeciente, en la presencia de la
Santísima Trinidad, ¿qué escuchamos decir a Cristo Jesús cuando hacemos lo que
nuestro Padre nos pide...?
"Escúchenlo".
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Thank you and may our tender God continue to bless you with His great Love.
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